La abrupta caída de las temperaturas y unas condiciones más húmedas de lo habitual están teniendo unos efectos mixtos en los cultivos sembrados en otoño en la UE, según el boletín sobre el estado de los cultivos que publica la Comisión Europea. No obstante, el impacto no ha sido igual por todo el territorio

 

Europa central y septentrional

 

En gran parte de Europa central y septentrional, las temperaturas alcanzaron valores claramente negativos, mientras que los cultivos de invierno todavía eran relativamente vulnerables a las heladas debido a las condiciones anteriores más cálidas de lo habitual y a la siembra tardía.

Se espera que la ola de frío en Finlandia y los países bálticos, a pesar de las temperaturas muy bajas (localmente hasta -20 º C), haya tenido un impacto limitado gracias a que los cultivos tenían una capa aislante de nieve.

En el norte de Alemania, Dinamarca, el Sur de Suecia y el Norte de Polonia, es probable que la caída repentina de las temperaturas, combinada con los altos niveles de agua del suelo y la falta de capa de nieve, haya provocado daños a los cultivos de invierno a nivel local. En el sureste de Alemania, Austria, Chequia, el sur de Polonia y Eslovaquia, los daños potenciales fueron mitigados por las nevadas, que a nivel regional trajeron más de 20 cm de nieve fresca para aislar las plantas del frío.

 

Noroeste de Europa

 

Unas condiciones excesivamente húmedas, en parte acompañadas de nieve, perturbaron el final de la siembra, especialmente de trigo blando, en el norte de Francia, los países del Benelux y el oeste de Alemania. Es poco probable que se alcancen plenamente las siembras previstas en estas regiones, lo que se espera que dé lugar a un aumento de la superficie sembrada con cereales de primavera. En Francia, alrededor del 10% de las superficies previstas con trigo blando quedaron sin sembrar.

 

Centro-sur y este de Europa

 

Las elevadas precipitaciones en el centro-sur y el este de Europa tuvieron pocos o ningún impacto negativo en los cultivos. Fue particularmente beneficioso en Rumania y Bulgaria, donde mitigó o puso fin a la situación de sequía anterior, lo que, junto con temperaturas superiores a la media, favoreció el establecimiento de los cultivos de invierno sembrados tardíamente. En Bielorrusia, el noreste de Ucrania y la Rusia europea, la espesa capa de nieve que cubre los campos de trigo de invierno proporciona un aislamiento térmico adecuado contra los fenómenos fríos severos. Este no es el caso en las zonas más meridionales de la Rusia europea, donde las altas temperaturas impidieron la acumulación de nieve y la tolerancia a las heladas.

 

Mediterráneo occidental

 

Se observó un claro déficit de lluvias a lo largo de la costa mediterránea de España y en el sur de Italia (Puglia y Sicilia). Esto es motivo de especial preocupación en Sicilia, donde la sequía, junto con un marcado retraso en la siembra, dio lugar a un subdesarrollo de los cereales de invierno, en particular el trigo duro. En el Magreb, el déficit de precipitaciones afecta negativamente al trigo y la cebada en sus primeras etapas vegetativas en el norte de Marruecos y, especialmente, en el oeste de Argelia

Fuente: Agrodigital